miércoles, 14 de septiembre de 2011

Eva


Cabello danzante, recorre las ramas de los árboles.
Cabello dorado, enredado entre sus dedos.
Su piel iluminada por una luz tenue resalta su infinita belleza.


Los frutos del deseo entre las llamativas hojas azules.
Sus ojos enceguecidos por el demonio de la tentación
mientras sus manos sujetan fuertemente el fruto prohibido.


Rocío Aguzín
hoy estoy feliz! onda, el martes 13, mí martes 13 estuvo muy piola -que ironía no?- no sé qué onda, no soy supersticiosa perooooo no sé. pensé que iba a ser como los otros días, no bueno, no muy malo. en el medio tirando a malo -arre bajón- pero no. y ya es miércoles 14, hace 6 minutos -la hora del blog está mal, muy- y empieza otro día y, quizás es tan bueno como ayer. a ver mañana se estrena la tercer temporada de The Vampire Diares. ta weno. hoy faltan 6 días para tocar con la banddd. ta weno. no tengo gimnasia. TA WENO. tengo taller de canto. excelente. me di cuenta de que mi año fue muyyy depresivo, ¿por qué? porque no tenía ganas de hacer nada, y como no tenía ganas, no hacía nada. me quedaba durmiendo, pensando, bajoneándome. pero me 'obligué' en cierta manera a empezar a hacer ALGO porque tal vez así, ese algo me llenara un poco. me inscribí en dos concursos de literatura, y no sé, siento que escribiendo soy buena, y es re linda la sensación de inscribirse en algo y estar esperando a ver si llegaste a la final o no. si llegaste, fiesta. y sino, también porque lo divertido, para mí, es participar. volví a ensayar con los chicos. ESA BANDA me hace feliz. muy. me divierto muchísimo en los ensayos, toco la batería, que es algo que me gusta mucho, hago música. es increíble. me encanta. además mis compañeros de banda son lo mejor. despuésss, empecé a ir a clases de canto. es re lindo, me encanta. y bueno, llegamos al punto: la happiness. todas estas cosas lograron levantarme un cacho, y es genial.


Moraleja: Haz cosas que te hagan feliz, y elimina el problema de raíz.


no, mentira.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Multitudinaria despedida a los cuatro golfistas que murieron en Pergamino.


El minigimnasio del Club Atlético Estudiantes estaba anoche teñido de un dolor que se multiplicaba de a cientos. De a poco iban llegando hombres, mujeres pero sobre todo una enorme cantidad de adolescentes y jóvenes que, mayoritariamente, estaban hundidos en la desazón pero sobre todo en la consternación. Y en la necesidad de comprender ese tipo de historias que siempre resultan incomprensibles. Los cuatro féretros de los golfistas fallecidos en un fatal accidente ocurrido en las últimas horas de la tarde del domingo a 400 km de distancia de su ciudad eran el testimonio más real y contundente.
Mientras tanto, en Pergamino, ajena a todas esas vivencias, la fiscal Patricia Fernández hacía efectiva la detención del conductor de la Rastrojero roja imputada por el delito de quíntuple homicidio culposo agravado y lesiones culposas agravadas. El estricto secreto de sumario ordenado por la funcionaria impedía conocer el exacto lugar de la detención. Sólo datos que iban emergiendo con cuentagotas según el interlocutor de turno en aquella ciudad. Uno de esos datos no es, sin embargo, menor. La ruta que une Pergamino con Rosario, a la altura del tramo que va a la pequeña localidad llamada Manuel Ocampo, tiene vastos antecedentes de graves accidentes viales. El teniente principal Vitullo, jefe de la Patrulla Rural de Pergamino describía que "es una ruta en la que, cuando llueve, se suele juntar mucha agua. Y los autoss se tornan incontrolables. Pero no estaba lloviendo en ese momento. No había agua acumulada sobre la ruta". 


Lejos, muy lejos de todos esos trámites y movimientos del aparato de la Justicia, estaba el dolor en la ciudad. La ciudad, desde cada una de sus instituciones, fue haciéndose solidaria con la tragedia y suspendiendo una tras otras las actividades organizadas de cara a los 200 años de la Revolución de Mayo.
Los playones del Club Estudiantes, en tanto, en donde se concretó el velatorio de las cuatro víctimas, estaban repletos de automóviles que ocupaban todo el ingreso y cada mínimo lugar del estacionamiento que quedara disponible. Asemejaba a una de esas noches en que se juega el clásico de básquet sólo que anoche no había juego alguno. Los cuerpos del entrenador de golf Marcelo Miguel de 39 años, de los hermanos Agustina y Francisco Incaurgarat de 18 y 16 años, y de Francisco Gosende de 17 eran la evidencia.
El llanto de los afectos resonaba por el eco de la estructura del minigimnasio. Los abrazos se sucedían y la llegada de chicos compañeros de la vida o de la escuela de Agustina, de su hermano o de Francisco Gosende era una constante. Hay edades en que la muerte no se comprende ni tiene explicación. El futuro es una realidad que no se cuestiona y la muerte es siempre la de otros. 


Un grupito de pibes sentados en los veredones y abrazados a sus propias rodillas eran una pincelada de lo que se vivía puertas adentro.
Agustina Incaurgarat ocupaba el tercer puesto del ranking argentino de golf en su categoría y ya había representado al país en torneos internacionales, también se había destacado en torneos de equitación. Su hermano y Francisco Gosende eran considerados dos de las promesas más firmes del golf local. 

sábado, 10 de septiembre de 2011

que noche de mierda. bueno, no exactamente de mierda. no sé, fue raro. hace mucho que no estaba tan triste por Conejo. leí cosas que, aunque ya había leído antes, me pusieron mal. y después estuve todo el día de mal humor, sin ganas de levantarme de la cama. traté de enfocarme en estudiar pero no me pude concentrar, estoy en otra. y todo lo que me dicen me pone mal, onda estoy re susceptible. cuando estoy como estaba ayer a la noche, sólo quiero hablar con una persona, y por alguna razón nunca está -la naturaleza, el destino, el universo, lo que sea, me odia- y es ESE el momento para hablar, después pierde el sentido. antes tenía un amigo con el que siempre hablaba y le podía decir tooodo. apenas hablo con él ahora. un bajón, ¿no? es horrible esto. desde el 23 de mayo del año pasado siento un vacío que está siempre, todos los días, sólo que a veces se nota más. hay días que me gustaría, no sé, quedarme en mi cama y no moverrme un rato. un poco de silencio. y se fue, again. bueno, no sé. ya perdió el sentido escribir, ya dije todo lo que tenía que decir. no hay mucho más.


Carmela.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

martes, 6 de septiembre de 2011

everybodylies;                                                    
Con tan solo asomarme a la ventana
puedo ver la miseria del mundo.
Esas cosas que me hacen querer taparme con una sábana
como cuando era chica y me escondía en lo profundo.
Lágrimas secas cuando nuestra vista ve más allá
y ya nada se esconde ante nosotros.
Todo estaba en este mismo lugar
esperando que estuviéramos listos para ver.
Siempre soñando con crecer
pero ahora siento que ya no tengo motivos para creer.
La gran decepción de ver todo gris
al pensar que habría un soleado amanecer.
Soledad, desprecio, diferencias…
es todo lo que siento a mi alrededor.
Aún así, sigo conservando una de mis creencias:
la solidaridad está allá afuera, lista para tapar el dolor.